De acuerdo con esta organización, en torno al 3% de la población sufre reacciones alérgicas por veneno de avispa y abeja, que causan la muerte a unas 3 o 4 personas cada año.

La mayor parte de las reacciones alérgicas por veneno de avispa o abeja tienen lugar en verano, cuando este tipo de insectos están más activos y la población hace más vida al aire libre. La mayoría de los casos son reacciones locales, con enrojecimiento, picor e inflamación en la zona de la picadura; si el área inflamada supera los 10 cm, se considera patológica.

“En algunos casos se producen lesiones en la piel a distancia del lugar de la picadura, dificultad para respirar, mareo o síntomas digestivos, lo que constituye una reacción alérgica generalizada grave o anafilaxia”, explica la doctora Teresa Alfaya, presidenta del Comité de Alergia a Himenópteros de la Seaic.

Para pacientes con antecedentes de reacciones alérgicas generalizadas graves, la sociedad recomienda formación para que sean capaces de autoadministrarse adrenalina, el tratamiento de emergencia de la reacción anafiláctica. En España se comercializa un autoinyector en dosis de 0,15 mg y 0,30 mg, que dispensa por vía intramuscular una sola dosis, incluso a través de la ropa. Después de su uso, el afectado debe acudir a urgencias.

Alergológica 2015

El informe muestra que el 53% de las reacciones alérgicas por veneno de himenópteros registradas en 2015 fueron graves, frente al 32,6% registrado en 2005. Del mismo modo, se ha detectado un aumento progresivo de las consultas sobre alergia a insectos desde la primera edición de Alergológica. Así, se ha pasado del 0,7% de los casos estudiados en 1992 al 2,5% de 2015.

Por otro lado, se han publicado 2 artículos científicos del Comité de Himenópteros, uno de los cuales analiza la seguridad de 3 pautas de inicio de inmunoterapia con venenos: una de 3 semanas, otra de 4 semanas y otra de 9 semanas. Esta última fue la pauta más segura, ya que no hubo ninguna reacción alérgica generalizada.

“La inmunoterapia con venenos siempre se ha considerado más problemática que otros tipos de inmunoterapia por las reacciones alérgicas que se producían durante la fase de inicio. Con este estudio hemos demostrado que las pautas estudiadas son bastante seguras y recomendamos su uso”, señala Alfaya.

En el segundo artículo, se revisan los temas más conflictivos sobre el diagnóstico y tratamiento de la alergia a himenópteros. En cuanto a la detección, se hace hincapié en el diagnóstico molecular, con el que podemos medir la IgE frente a alérgenos mayoritarios de los diferentes venenos para poder hacer un diagnóstico más preciso, lo que nos permite poner la vacuna más adecuada en cada caso.

Respecto al tratamiento con inmunoterapia, se explica qué hacer cuando hay reacciones generalizadas con la vacuna (6% de los casos) o cuando el tratamiento no es eficaz (10-15% de los pacientes). Por otro lado, se habla de la monitorización de la inmunoterapia para comprobar su eficacia.

Calidad de vida

El cuestionario HiCaVi de Calidad de vida en alérgicos a veneno de himenópteros que elaboró hace 2 años la Seaic situaba a estos pacientes entre los que peor calidad de vida presentan por vivir con el miedo de sufrir una nueva picadura. Para demostrar la eficacia de la vacuna, se recurre a la prueba de repicadura.

“Esta técnica ha demostrado mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes ya que constituye una prueba objetiva de la eficacia del tratamiento y disminuye notablemente la ansiedad de los pacientes y el temor a reacciones con nuevas picaduras cuando salen al campo”, apunta la especialista.

Mastocitosis sistémica

De acuerdo con la sociedad, alrededor del 8% de los alérgicos a himenópteros padecen mastocitosis sistémica, una enfermedad considerada rara de la sangre que afecta a entre 3 y 13 personas por 100.000 habitantes en población general, una prevalencia más alta en el caso de los alérgicos. “Se produce una proliferación anómala de mastocitos que favorece que estos pacientes sufran reacciones alérgicas graves cuando les pica un himenóptero”, comenta la doctora.

“Los alergólogos somos los responsables de sospechar esta enfermedad en pacientes con alergia a himenópteros e iniciar las investigaciones oportunas. Estos pacientes tienen que recibir inmunoterapia con venenos durante toda su vida porque si se suspende el tratamiento, recaen”, añade.

La Seaic recuerda que el alergólogo es el especialista mejor cualificado para diagnosticar y tratar la alergia al veneno de los himenópteros en particular y todas las enfermedades alérgicas en general, y en todos los grupos de edad, ya que esta especialidad está orientada a considerar al paciente alérgico de forma general” y no centrándose solo en un órgano como ocurre con otras especialidades”.