El doctor Mark Hew y sus compañeros del Alfred Hospital hicieron un estudio sobre todas las compañías aéreas nacionales e internacionales que volaban desde Tullamarin para evaluar las políticas relacionas con los alérgicos a las nueces. En la investigación se dieron cuenta de que un 61% ofrecía información, ya fuese en línea o telefónica, sobre este tipo de alergia.

Solo una minoría de aerolíneas fueron capaces de proporcionar frutos secos sin cáscara a sus pasajeros. Un 27% de las aerolíneas, es decir, 9 compañías aéreas, ofrecía alimentos libres de nueces a sus pasajeros, 2 de ellas de manera habitual y 7 bajo demanda. En el resto, los pasajeros estaban obligados a no comer nada o llevarse sus propios alimentos.

De todas las aerolíneas, solo una que hacía la ruta Tullamarine-Melbourne estaba preparada para suministrar adrenalina de urgencia a los pacientes alérgicos que lo necesitasen tras la ingesta de nueces. Un tercio de las aerolíneas podría prescindir de distribuir frutos secos empaquetados en sus vuelos.

Según los autores del estudio (Stephanie Stojanovic, Celia María Zubrinich et al.), los alérgicos a las nueces se ven en la obligación de informar a la compañía aérea antes de emprender un viaje. Además, deben llevar un protocolo de emergencia realizado por su médico, vigilar lo que ingieren y llevar su propia adrenalina.

Los autores llegaron a la conclusión de que sus políticas de alergia a los frutos secos, en este caso a las nueces, tendrían que ser mucho más accesibles para los alérgicos, y los aviones deberían de llevar adrenalina para situaciones de emergencia.