El estudio, publicado en The Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology (Jiaci), incluyó a 157 pacientes alérgicos a la gamba. Los sujetos se sometieron a pruebas cutáneas con 5 extractos comerciales de crustáceos y con ácaros del polvo doméstico. Los extractos comerciales fueron analizados mediante Sds-Page y comparados con un extracto de gamba preparado en fresco.

Los extractos comerciales de gamba originaron reacciones cutáneas muy poco homogéneas en 32 perfiles clínicos diferentes. Además, mostraron grandes diferencias en contenido proteico. La mayoría de los pacientes, entre los que se incluían los negativos a tropomiosina, reaccionaron a los ácaros del polvo.

Los pacientes reaccionaron a un amplio y variable array de proteínas y se detectó con frecuencia reactividad de IgE en pesos moleculares altos (superiores a 50 kDa). Por todo ello, los investigadores consideran que el diagnóstico de la alergia a la gamba debería estar basado en pruebas cutáneas prick con producto fresco en lugar de con extractos comerciales.

Los pacientes alérgicos a las gambas a menudo reaccionan a un número de alérgenos de peso molecular alto poco definido, explican los expertos.  Ello hace que sean insuficientes las moléculas disponibles hoy en día para el diagnóstico por componentes. Las conclusiones del estudio sugieren que los ácaros y los crustáceos podrían compartir varios alérgenos además de la tropiomiosina.