De acuerdo con la Norwegian Asthma and Allergy Association, entre el 25 y el 30% de los jóvenes noruegos sufre de síntomas de la alergia del polen, la mayoría de los cuales afectan más a adolescentes hombres. Bensnes observó los resultados de los exámenes escritos entre los años 2008 y 2011, y las variaciones entre las notas obtenidas y los niveles de polen local el día del examen.

Asimismo, el investigador comparó el rendimiento de los alumnos en días con diferentes niveles de concentración de polen sin conocer quiénes eran los alumnos que tenían alergia al polen. Los resultados mostraron que cuando el recuento de polen se incrementaba en una desviación estándar (20 granos de polen por metro cúbico) las notas de los exámenes disminuían un 2,5%.

Menos oportunidades en la universidad

Por otra parte, suponiendo que los alumnos no alérgicos no se vean afectados por la concentración de polen, los resultados muestran que 1 de cada 10 alumnos con alergia al polen tenía un punto menos en el examen cuando se registró un aumento en el recuento de polen por desviación estándar. Ello podría indicar que los alumnos alérgicos tienen peores notas durante esa época respecto a sus compañeros no alérgicos.

“Los resultados parecen mostrar que los alumnos con alergia al polen no tenían las mismas oportunidades de estudiar lo que querían en la universidad. No tanto por el hecho de que sus habilidades fueran inferiores, sino porque estaban sufriendo síntomas de alergia al polen durante los exámenes”, recalca el investigador noruego.

Los alumnos que participaron en el estudio tenían 4 exámenes de cada asignatura durante la época de primavera. Las notas de esos exámenes constituyen, aproximadamente, el 15% de sus notas finales de graduación. Por lo tanto, los niveles de polen podían ser cruciales para los posteriores estudios de los alumnos y, en opinión de Bensnes, estos resultados podrían extrapolarse al rendimiento de los trabajadores y los resultados socioeconómicos.