Ambos tipos de lesión conducen a daños en el sistema capilar cutáneo y subcutáneo, y causan heridas planas, o, incluso, la pérdida de piel. Según dónde esté localizada la lesión y la gravedad de la misma, el tratamiento puede ser simplemente conservador o se puede precisar una reconstrucción quirúrgica compleja.

El resultado del tratamiento podría variar entre la recuperación total sin consecuencias y la muerte por hipotermia o infecciones asociadas. Las heridas requieren un tratamiento de esterilización, y los centros para el tratamiento de quemaduras graves ofrecen la infraestructura y la experiencia necesaria.

Hay similitudes en el tratamiento quirúrgico de las quemaduras y de las lesiones causadas por el frío, desde la eliminación superficial de la piel muerta hasta la amputación a gran escala.

El tratamiento de las lesiones causadas por frío se basa en el tipo, severidad y momento concreto en el que se cogen. Las recomendaciones anteriores son recomendaciones de grado C. El enfoque actual de la reperfusión ha dado resultados iniciales prometedores y debe investigarse más a fondo en estudios prospectivos.

La congelación y el traumatismo por frío son parte del espectro del tratamiento en los centros de quemados. El tratamiento de las lesiones causadas por el frío no ha sido estandarizado, y se suele basar en informes de casos y observaciones de uso. Hay que diferenciar entre las lesiones de no congelación, que presentan una caída lenta de temperatura en el tejido sin congelar, y las lesiones de congelación en cuyo tejido se forman cristales de hielo.

En todos los casos de lesión causada por frío, el paciente debería mantenerse entre 22 y 27 ºC para evitar lesiones por reperfusión. Las lesiones de congelación se tratan aumentando la temperatura corporal y con un baño de agua tibia con antisépticos. Si hubiera heridas grandes, debería procederse al desbridamiento.