Tal como recoge una nota de prensa, Munioitz ha recalcado que, “la realidad es que las personas mayores, jóvenes y niños que padecen asma o multialergia pueden ver afectado su rendimiento académico y laboral, tener limitaciones en sus actividades deportivas o del día a día; en definitiva, tienen dificultades añadidas a las de cualquier persona". 

Incluso, en el caso de los más jóvenes, la patología “puede ser motivo de burla y repercutir en su rendimiento académico y en desarrollo personal”, lamenta el experto. Esta situación y el constante aumento de pacientes, “nos forzó a crear la asociación, que ya cuenta con 8.000 asociados, bajo el firme propósito de mejorar la calidad de vida y garantizar la salud y la seguridad de los enfermos”.

Sellos de garantía y protocolos de riesgo

A lo largo de su año y medio de vida, ATX Elkartea, “ha ofrecido al colectivo un asesoramiento personalizado sobre su situación particular”, explica; “de ahí extendimos el asesoramiento también a otros ámbitos profesionales, ya que la labor de sensibilización es esencial”, considera Munioitz. En esta línea de actuación, la asociación ha desarrollado sellos de garantía y calidad para hostelería y productos alimentarios.

De esta manera, explica, los afectados “no tienen que jugar a la ruleta rusa, pueden seleccionar los productos rápidamente y no tienen que pasarse toda la mañana en el supermercado o eligiendo restaurante, colchones, peluquerías… todo con total garantía”. Entre otras iniciativas, también han desarrollado talleres de anafilaxia, un servicio jurídico y protocolos para prevenir situaciones de riesgo y exclusión en centros educativos.

El primer banco de alimentos para alérgicos

Actualmente, el primer banco de alimentos para alérgicos de España, creado por ATX Elkartea, “da apoyo a 50 familias del País Vasco con alguno de sus miembros multialérgico y con problemas para afrontar económicamente una alimentación o tratamiento dermatológico específico”, explica el presidente de la asociación sobre un proyecto que mantienen los asociados con la colaboración de distintas empresas.

“El gran problema de las personas con alergia a alimentos es el extraordinario desconocimiento de la enfermedad”, asegura Munioitz. Por eso, “en nuestra opinión, es necesario mejorar el conocimiento de las enfermedades alérgicas, especialmente en los ámbito sanitario, educativo y laboral”, concluye.