Andrea D. Birnbaum, autora principal del estudio y profesora de Oftalmología de la Universidad de Northwestern, revisó los datos médicos de 96 pacientes -175 ojos- del Wilmer Eye Institute diagnosticados de vasculitis retiniana en los últimos 10 años. Pasada una media de 44 meses de seguimiento, 40 ojos de 93 experimentaron una pérdida de visión de 20/50 o peor para una tasa de 0,13/ojo-año. Posteriormente, 28 de estos 40 mejoraron.

Durante este mismo periodo, Birnbaum halló una pérdida de visión a 20/200 o peor en 26 de los 114 ojos (0,06/o-a), de los cuales 26 mejoraron a lo largo del seguimiento. De todos ellos, los pacientes de vasculitis retiniana que se sometieron a terapia inmunosupresora, “tenían un riesgo significativamente menor de pérdida de la visión”.

El riesgo era casi el doble si la vasculitis retiniana era recidivante, aunque este hallazgo no debe considerarse significativo dado el pequeño tamaño de la muestra, admite la autora, quien también considera como limitaciones la naturaleza retrospectiva del estudio y la variabilidad del seguimiento. Las complicaciones oculares derivadas de la vasculitis retiniana fueron:

  1. Cataratas (0,31/o-a).
  2. Membrana epirretiniana (0,16/o-a).
  3. Edema macular (0,09/o-a).

Las tasas de pérdida de la visión asociada a la vasculitis retiniana resultaron ser similares a las halladas en otros estudios sobre uveítis no infecciosas como la coriorretinitis por toxoplasmosis, y mejores que las de retinitis por citomegalovirus o sífilis ocular.  “Los resultados son, en general, buenos”, concluye la autora sobre un estudio “relativamente grande sobre la vasculitis retiniana, una enfermedad rara y potencialmente peligrosa para la vista”.