Además de disponer de inyectores EpiPen® (nombre bajo el que se comercializan), esta entidad insta a reconocer las alergias alimentarias como un problema de salud pública que incluya políticas y prácticas que mejoren la sensibilización de este problema en restaurantes, centros comunitarios e instalaciones públicas.

Según indica Food Allergy Canada, las alergias alimentarias afectan directamente a más de 2,5 millones de canadienses, de las que más de 200.000 personas residen en Toronto. Estas cifras se corresponden con el hecho de que una pequeña cantidad de alérgeno puede desencadenar una reacción potencialmente mortal, especialmente en niños.

La entidad candiense insta a los padres a que lleven inyectores de epinefrina cuando salgan a comer, independientemente de que la medida pudiera implantarse y aprobarse por el Gobierno canadiense y por la industria alimentaria, con el objetivo de reducir el riesgo de reacciones alérgicas evitables. Esto se debe a que 1 de cada 5 casos de reacciones alérgicas infantiles se produce fuera del entorno doméstico, según el Registro Europeo de Anafilaxia publicado en The Journal of Allergy and Clinical Inmmunology.

Los expertos reunidos en el XL Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ya denunciaron que el sector de la hostelería no cumple con la normativa de informar sobre alérgenos, y que entre el 4 y el 8% de los niños españoles tiene alergias alimentarias, motivo por el que es tan importante evitar un shock anafiláctico a través de estas medidas propuestas, fácilmente extrapolables a España.