Según explican los autores, una combinación de un inhibidor de calcineurina (IC), tacrolimus, un derivado del ácido micofenólico y esteroides es la más usada en trasplante renal de novo. No obstante, varios ensayos clínicos apoyan la indicación del uso de everolimus como inmunosupresor básico asociado a una exposición reducida de un IC.

El trabajo recoge una serie de recomendaciones que buscan derribar mitos sobre el uso de everolimus en pacientes trasplantados y aportar la evidencia científica que apoya la práctica.

En ese sentido, los investigadores aseguran que los mitos asociados al uso inhibidores de imTOR, como everolimus, “no se corresponden con la realidad actual”, en que se emplean dosis para obtener niveles entre 3 y 8 ng/ml junto a dosis y niveles bajos de IC. Esta combinación, en pacientes de bajo a moderado riesgo inmunológico:

  1. Permite reducir la exposición a IC en las primeras semanas postrasplante sin aumentar el riesgo de rechazo agudo.
  2. Está asociada a menor riesgo de infecciones virales en el postrasplante inmediato.
  3. No aumenta el riesgo de complicaciones de la herida quirúrgica en pacientes sin riesgo incrementado.

La dislipidemia incontrolable con tratamientos habituales, la enfermedad pulmonar moderada-grave o la glomeruloesclerosis focal y segmentaria sí contraidican el uso de un inhibidor de imTOR, cuyo efecto antiproliferativo y antitumoral podría suponer una ventaja en la supervivencia del paciente a largo plazo.