Los reumatólogos Laura C. Cappelli y Clifton Bingham, comenzaron a interesarse por este posible efecto secundario del tratamiento oncológico cuando 13 pacientes del Kimmel Cancer Center, que se encontraban utilizando estos fármacos, acudieron a consulta con una artritis incipiente, tal como publica la revista Annals of Rheumatic Diseases.

Tras haber sido intervenidos entre 2012 y 2016 de melanoma, cáncer de pulmón o carcinoma renal, los enfermos estaban tomando bien una terapia de combinación o bien uno solo de los fármacos. En cualquier caso, 9 pacientes desarrollaron artritis inflamatoria y los otros 4 fueron diagnosticados con Síndrome de Sjögren.

“Tenían artritis muy severa y altamente inflamatoria. Necesitaban dosis muy elevadas de fármacos para controlar sus síntomas” asegura el reumatólogo. “Es importante sopesar la relación de riesgo-beneficio a la hora de prescribir estos medicamentos", advierte ella. Los 13 pacientes fueron tratados con corticosteroides con respuesta variable.

“No puede pillarnos por sorpresa el hecho de que unos fármacos que estimulan el sistema inmunológico puedan derivar en una complicación del tejido conectivo”, admite la reumatóloga, “cabe suponer que, mientras los oncólogos sigan tratando con estos medicamentos, recibiremos más pacientes en las consultas de reumatología”, coincide Bingham.

Los investigadores son conscientes de que los pacientes descritos en el caso representan sólo un 1,3% del total que son tratados con Ipilimumab y Nivolumab pero advierten de que las cifras pueden estar subestimándose por la baja intensidad de los dolores inflamatorios o incluso porque el estado del cáncer es tan avanzado que el deterioro personal oculta otros problemas de salud.

“En los ensayos clínicos con Ipilimumab y Nivolumab se señalaron riesgos de inflamación pulmonar, del intestino y de la glándula pituitaria, así como de enfermedad tiroidea autoinmune” dicen, pero también son prudentes a la hora de “acusar” a los medicamentos oncológicos.

“Hay que recordar que esos ensayos se hicieron para determinar la eficacia contra el cáncer y no los efectos secundarios en reumatología”, matizan. Ahora lo importante es “planear una mayor colaboración con los oncólogos y determinar si existe alguna característica particular que aumenta el riesgo en pacientes con cáncer”.