Según publica la agencia SINC, un estudio de Molecular & Cellular Proteomis explica que estás proteínas, llamadas lectinas, están implicadas en 2 fases imprescindibles para la fertilización. La primera es la reserva de esperma en el epitelio del oviducto, y la segunda es la interacción del espermatozoide con el óvulo.

El estudio, llevado a cabo por el Grupo de Proteómica y Química de Proteínas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, aseguran que las proteínas encontradas son, en muchos casos, idénticas a las del semen humano. Por esa razón, podría usarse en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad o, incluso, para desarrollar vacunas que controlen la fertilidad.

La formación de la célula huevo depende de la unión entre el espermatozoide y el óvulo. Antes de esta fusión se dan una serie de interacciones celulares que llevarán al espermatozoide a las trompas de Falopio para que se fusione con la parte central del óvulo. La imagen ha sido cedida por los autores del estudio, David Andreu y Ricardo Gutiérrez Gallego y Manuel Avilés, a la agencia Sinc.