La acumulación renal de hemoproteínas produce una toxicidad que da lugar a un deterioro de la función renal que podría evitarse disminuyendo la hemoglobina y la mioglobina en sangre. Es lo que se deduce de un estudio de investigadores de la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz y la Red de Investigación Renal (REDINREN) que revisa los contextos patológicos de dicha acumulación renal de hemoproteínas y su posible tratamiento. Los resultados se han publicado en la revista Nefrología.

Según explican los autores, la mioglobina y la hemoglobina son hemoproteínas que tienen un papel esencial en el organismo, puesto que participan en la regulación del pH sanguíneo y en la oxigenación de los tejidos. En determinadas ocasiones, puede producirse una filtración que dé lugar a una acumulación renal de estas hemoproteínas, que son nefrotóxicas. El trabajo analiza los contextos patológicos que causan dicha acumulación renal y su influencia en el fracaso renal, así como posibles tratamientos.

De esta forma, los investigadores aclaran que la acumulación renal de la hemoglobina se produce como consecuencia de la hemólisis intravascular de glóbulos rojos o de la rotura de hematíes que atraviesan la membrana de filtración glomerular en enfermedades glomerulares hematúricas como el lupus, la nefropatía IgA o el síndrome Alport; por su parte, la acumulación renal de la mioglobina se produce a partir de un daño muscular severo (rabdomiólisis).

Efectos a largo plazo

La acumulación renal de estas hemoproteínas provoca una toxicidad directa sobre las células tubulares que puede dar lugar a un deterioro de la función renal derivado de distintos mecanismos (directos e indirectos), que se describen en el estudio. “Actualmente disponemos de evidencias que muestran efectos adversos no solo a corto plazo, sino pérdida crónica de la función renal”, aseguran los autores, según los cuales hace falta seguir caracterizando los mecanismos patogénicos de las hemoproteínas para identificar nuevas dianas terapéuticas y evitar sus efectos adversos.

Al respecto, los investigadores consideran que los podocitos podrían ser nuevas dianas celulares de los efectos nocivos de las hemoproteínas, aunque aclaran que, desde el punto de vista terapéutico, los datos disponibles en la actualidad se basan sobre todo en estudios realizados en modelos animales. “Medidas terapéuticas dirigidas a disminuir la mioglobina o la hemoglobinuria serían de gran importancia para evitar el daño renal por estas moléculas”, concluyen.