El estudio ha demostrado que la presencia del anticuerpo anti-péptido cíclico citrulinado (anti-CCP) puede asociarse a una respuesta positiva al tratamiento con abatacept. Sin embargo, esta condición no se relaciona de la misma manera con un tratamiento que utilice un inhibidor del factor de necrosis tumoral (anti-TNF). A su vez, un tratamiento que combine un Dmard biológico con esteroides es más efectivo en pacientes que dan negativo en anticuerpos anti-CCP.

Los anticuerpos anti-CCP se pueden detectar en el inicio de la enfermedad y son una señal de su gravedad. Diversos estudios sugieren que su presencia indica una progresión de la AR perceptible en rayos-X. Conocer la relación entre la presencia de estos anticuerpos y los tratamientos que más se van a ajustar a las características específicas de la AR supone un avance notable en el cuidado de los pacientes.

Encontrar un tratamiento que logre controlar de forma adecuada la AR supone años de búsqueda para los que sufren esta patología. La creación de subgrupos que permita categorizar a los pacientes en base al tratamiento que más les va a convenir significa que estos van a poder beneficiarse del tratamiento antes y de forma más eficaz.

Teniendo en cuenta que particularmente la presencia de los anticuerpos anti-CPP en el torrente sanguíneo indican que se trata de una forma más grave de la AR, un simple análisis de sangre puede llevar a que el paciente empiece a tratarse antes y de forma adecuada. Según los resultados de este estudio, el médico responsable de tratar a un enfermo que dé positivo en anticuerpos anti-CPP deberá elegir un tratamiento con abatacept por encima de uno con un anti-TNF.