Los niveles de Sirtuina-1 en sangre se asocian con la actividad y las características de la nefritis lúpica. Así lo demuestra un trabajo realizado por el Grupo de Investigación de Riesgo Cardiometabólico y Renal, en colaboración con la Unidad de Genómica y Diagnóstico Genético del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico (INCLIVA), el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia, y el Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico. Los resultados se han publicado en Clinical Science.

Tal y como ha explicado el INCLIVA, el lupus es una patología autoinmune que puede afectar a los riñones, las articulaciones, los pulmones, el corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro. Existen varios tipos de lupus. El discoíde y el cutáneo solo afectan a la piel, mientras que existe una variante de la enfermedad provocada por fármacos que desaparece al abandonar el tratamiento. El más común es el lupus eritematoso sistémico, que se da más en mujeres; se presenta sobre todo entre los 30 y los 50 años y sus síntomas son variados.

La afectación renal o nefropatía lúpica es una de las primeras y más graves manifestaciones del lupus eritematoso sistémico, además de ser una de las principales causas de morbilidad y mortalidad de esta enfermedad, que a menudo se confunde con otras entidades y cuyo tratamiento es costoso y de larga duración. “De ahí la importancia de detectar marcadores bioquímicos, como en este caso los niveles de Sirtuina-1”, apunta la jefa de Medicina Interna del Clínico, María José Forner Giner.

De acuerdo con la especialista, los niveles de Sirtuina-1, asociados a la actividad y características histológicas de los pacientes afectados por nefritis lúpica, permiten “conocer los procesos que actúan en el progreso de la enfermedad y establecer nuevas vías de actuación para un mejor manejo terapéutico de la enfermedad”.

“Este estudio surge como consecuencia del inicio de una nueva línea de investigación sobre el análisis de los distintos mecanismos moleculares y celulares que pueden influir en el inicio y progreso de una enfermedad autoinmune como es el lupus eritematoso sistémico”, señala Raquel Cortés Vergaz, del Grupo de Estudio de Riesgo Cardiometabólico y Renal, que explica que el trabajo se basa en analizar los niveles de ARN mensajero y proteicos de Sirtuina-1 en el sedimento urinario de los pacientes afectados.

“Observamos que se encontraron mayores niveles de esta enzima en aquellos pacientes con afectación renal. Además, los valores de Sirtuina-1 estuvieron asociados con índices de actividad lúpica, y con la gravedad de las características histológicas en el riñón”, añade la experta, según la cual los hallazgos abren nuevas vías sobre la patofisiología de la nefropatía lúpica que pueden aplicarse al diagnóstico y control no invasivo de la nefropatía lúpica.