Según informa la agencia EFE, el trabajo compara la fiabilidad de este nuevo método de autopsia mínimamente invasiva con la de las autopsias convencionales, que necesitan tecnología especializada y la presencia de un patólogo, tal y como ha explicado la responsable de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal, Clara Menéndez.

La complejidad y los costes de las autopsias tradicionales complican la determinación de la causa de la muerte de los niños que fallecen en lugares con escasos recursos. Esa falta de información lleva a los países a diseñar políticas sanitarias para intentar reducir la mortalidad infantil basadas en “suposiciones”.

Muertes por infección

“Más que una autopsia, la técnica consiste en tomar muestras de sangre, órganos y líquido cefalorraquídeo con agujas muy finas; eso nos da mucha información sobre las causas del fallecimiento, sobre todo en lugares en los que las muertes son por infección”, ha añadido la coautora del estudio, en el que han participado el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y el Hospital Central de Maputo (Mozambique).

En una primera investigación, se compararon los resultados obtenidos a través de la técnica MIA (las siglas en inglés de autopsia mínimamente invasiva) y los obtenidos con una autopsia convencional en 18 bebés nacidos muertos y 41 bebés fallecidos poco después de nacer. La concordancia de resultados fue “muy alta”.

Cerca de la mitad de los bebés habían fallecido por restricción del crecimiento fetal y el 22% por enfermedades infecciosas; estas fueron la razón, de hecho, de la mayoría de las muertes en neonatos. Asimismo, uno de cada 3 niños estudiados estaba afectado de forma indirecta por la infección de VIH materna.

Fiabilidad demostrada

En una segunda investigación, se compararon los resultados de la técnica MIA y las autopsias tradicionales en 54 niños de entre 1 y 15 años. La fiabilidad fue del 96%. En este caso, el 80% falleció por infecciones y el 13% por tumores malignos.

Tanto el primer como el segundo estudio se realizaron en hospitales rurales, con enfermeros y matronas formados para llevar a cabo los análisis. Las muestras se enviaron al Hospital Clínic, aunque la idea es que se analicen en el mismo centro donde se extraigan.

Estos trabajos han demostrado la fiabilidad de las autopsias mínimamente invasivas, que se reduce únicamente cuando la causa de la muerte está relacionada con malformaciones congénitas. Los investigadores quieren trabajar en un futuro para mejorar la precisión de la técnica e identificar biomarcadores de muerte por diarrea, anemia o desnutrición, que no se detectan en las autopsias al uso.