El estudio, que publica la revista Clinical Cancer Research, se basa en los datos de proyecto Cancer Genome Atlas (TCGA) que, en 2014, caracterizó los 4 subtipos moleculares de cáncer gástrico:

  1. Subtipo positivo para el virus del Epstein-Barr (EBV).
  2. Subtipo con elevada inestabilidad en secuencias repetitivas del ADN o microsatélites (MSI).
  3. Subtipo genomicamente estable (GS).
  4. Subtipo de inestabilidad cromosómica (CIN).

Ju-Seog Lee, autor principal del estudio, y su equipo reanalizaron los datos del TCGA para hallar la importancia clínica de cada uno de estos subtipos. Los modelos de predicción obtenidos a partir de este análisis se ensayaron en 2 cohortes independientes de pacientes con cáncer gástrico; 432 del MD Anderson y 267 de centros hospitalarios de Corea del Sur.

Los hallazgos determinaron que el mejor pronóstico de supervivencia global y supervivencia libre de recurrencia era el subtipo de cáncer gástrico EBV, mientras el SG era el tumor de peor pronóstico. Los subtipos MSI y CIN tenían un pronóstico moderado, aunque este último resultó ser menos homogéneo, más difícil de caracterizar y con peor pronóstico entre la cohorte coreana.

Para determinar el éxito previsible de la quimioterapia en cada uno de los subtipos, Lee y su equipo se basaron en los datos de la cohorte del MD Anderson, ya que más del 50% de sus pacientes había recibido quimioterapia adyuvante; una cifra más elevada que con homólogos asiáticos. De este análisis se desprendió que los pacientes más beneficiados por esta terapia oncológica son los del subtipo CIN.

Para estos pacientes, la tasa de supervivencia libre de recurrencia a 3 años fue del 58,7%, en comparación con el 33,5% de los sujetos con tumor CIN que no habían recibido quimioterapia. En el grupo del subtipo de cáncer gástrico MSI la tasa de éxito resultó moderada, mientras el grupo de GS no disfrutó de ningún beneficio significativo. “Este fracaso de la quimioterapia en los pacientes del subgrupo GS es uno de los hallazgos más intrigantes del estudio”, reconoce Lee.

“Esto significa que tenemos que encontrar nuevos objetivos y fármacos para este subtipo concreto de cáncer gástrico”, defiende el biólogo especializado en Oncología. De esta manera, argumenta, los pacientes con subtipo GS podrían ahorrarse los efectos secundarios dañinos de una quimioterapia que “muy probablemente, no funcionará”. Aunque el estudio tiene limitaciones, como la recolección retrospectiva de todos los datos, el autor considera los resultados un gran avance para la medicina personalizada.