Tal y como explica el autor principal, Juergen Hahn, el test se basa en la medición de 24 metabolitos en una muestra de sangre. A los resultados se les aplica un algoritmo previamente diseñado que permite predecir con precisión si el paciente está dentro del espectro autista.

Para desarrollar dicho algoritmo, los científicos investigaron los patrones de esos metabolitos para encontrar las diferencias entre los metabolitos de los niños autistas y los neurotípicos. En el estudio participaron 159 personas, 83 de ellas con autismo y el resto de control.

El método identificó correctamente al 96% de los participantes neurotípicos y al 97,6% del grupo con espectro autista. El investigador confía en que estos resultados puedan replicarse con una cohorte diferente. El trabajo se ha publicado en la revista PLOS Computational Biology.