La ausencia de tratamientos que frenen el avance de la enfermedad, debido a la facilidad y rapidez de mutación del virus, hace que sea necesario poner en práctica el tan conocido proverbio “más vale prevenir que curar”. De hecho, algunos países ya están comenzando a realizar estudios gubernamentales con el objetivo de frenar el avance y proliferación de su transmisión.

Así, los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) acaban de realizar tres importantes hallazgos durante el desarrollo de un estudio que investiga el VIH: una localización en la que el virus es más vulnerable a una vacuna, un anticuerpo que se une a él, y otro anticuerpo que limita la infección de la célula por el virus.

En el estudio, que se publica en Science, se examinó la sangre de 24 personas con VIH, y se experimentó con ella para observar la capacidad de limitar la infección del virus y su neutralización. Con ello descubrieron una cadena compuesta por ocho aminoácidos (una composición más simple que otras ubicaciones descubiertas anteriormente) que ayudan al virus a unirse a una célula para infectarla.

Posteriormente, aislaron un potente anticuerpo neutralizante (bnAb por sus siglas en inglés) al que han denominado VRC34.01, y que se une al péptido de fusión y una molécula de azúcar. Los investigadores realizaron una cristalización del virus y lo observaron a nivel atómico. Así, comprobaron que el anticuerpo impendía la infección celular del virus cuando éste se encontraba unido al mismo gracias a la adhesión de una molécula en la superficie celular clave.

El estudio ha sido dirigido por el Centro de investigación de Vacunas (VCR) del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas. Tras el descubrimiento de este estudio, los autores han comenzado a investigar en el desarrollo de una vacuna que induzca una producción de anticuerpos similar a la que produce el anticuerpo VRC34.01.