Según explicaba en una nota el investigador Vishal Vaidya, del Brigham and Women's Hospital y la Universidad de Harvard, hasta ahora no se había estudiado a esos menores, una población “especialmente vulnerable”, para determinar su riesgo de disfunción renal y las posibles medidas a tomar para evitar esa contaminación de arsénico en riñones de niños.

Los científicos han evaluado la exposición de los niños de dicha región de México a múltiples toxinas presentes en el agua y otros recursos. Tras analizar muestras de orina de un centenar de menores, encontraron niveles excesivamente altos de arsénico y cromio, por encima de los límites de exposición establecidos para adultos.

Igualmente, detectaron altos niveles de la molécula de daño renal KIM-1 (por sus siglas en inglés), un biomarcador estudiado como señal temprana de problemas renales. Esto, de acuerdo con Vaidya, sugiere que algo está empezando a ir mal en las células epiteliales de los riñones de esos niños. “No sabemos si los efectos pueden ser reversibles o si hay otros contaminantes tóxicos como uranio”, comentaba el científico.

“Por primera vez, hemos podido evaluar y valorar una señal temprana de alerta de daño renal, que puede darnos capacidad para actuar antes de que haya un daño irreversible”, destacaba la autora principal, Mariana Cardenas-Gonzalez, según la cual este problema de acumulación de arsénico en los riñones de los niños se puede resolver reduciendo la exposición. Para eso, hace falta saber cómo llegan esas toxinas a la orina.

En ese sentido, el equipo ha analizado muestras del agua corriente que beben los niños, identificando una contaminación en el suministro como probable fuente del arsénico presente en los riñones de los menores. El origen del cromio, sin embargo, sigue siendo desconocido. Esta toxina podría provenir del aire, la tierra, el humo del tabaco o la comida. Cardenas-Gonzalez tiene previsto volver a México para continuar investigando.