El diagnóstico molecular facilita escoger la composición de las vacunas que resultan más eficaces en alergias pediátricas al polen, según un estudio de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). La investigación, publicada en Pediatric Allergy Immunology, señala que este diagnóstico por componentes es más eficaz que las tradicionales pruebas cutáneas que, muchas veces, dan falsos positivos.

Los autores de la investigación comprobaron que con un diagnóstico molecular se podía concretar con cuáles eran los componentes exactos que daban respuesta alérgica. Esto, según informan desde la SEICAP, redundaba para indicar una vacuna con un solo polen u otra que combinase varios.

El único tratamiento curativo para los alérgicos al polen es la inmunoterapia concreta con varios alérgenos por vía sublingual o subcutánea. La composición de esas vacunas, por lo general, se concreta tras un prick en el antebrazo que suele dar falsos positivos, especialmente en los niños cuando muestras pápulas de ciertos pólenes sin estar sensibilizados a ellos.

“Con el diagnóstico molecular conseguimos que la inmunoterapia sea específica e individualizada y tenga sentido”, explicó el doctor Javier Torres, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la SEICAP.

La enfermedad alérgica crónica más común en la población pediátrica es la rinitis alérgica, según se desprende de este trabajo, con una prevalencia que va desde el 8,2 al 38%. En un 60% de los casos, está producida por las gramíneas y los pólenes del olivo.  La mayoría de estos pólenes se liberan en primavera, pero ciertos factores, como el cambio climático o la contaminación extienden la polinización al verano. Esta es una de las causas que dificulta averiguar el agente causal con pruebas cutáneas.

Según la doctora Martínez Cañavate, con este estudio, los alergólogos pediatras han comprobado que la sensibilización doble al polen de olivo y gramíneas es habitual en los niños españoles. A esta conclusión llegaron tras analizar una muestra de 300 pacientes de una media de edad de 13,4 años con rinitis alérgica estacional con o sin asma y con pruebas cutáneas.

Martínez Cañavate asegura que después del diagnóstico molecular realizado con un análisis de sangre se cambió la composición de las vacunas en casi la mitad de los casos cuando detectaron que el 76% de los pacientes tenía doble sensibilización. Esto concluye que el diagnóstico molecular ayuda a perfeccionar la selección de la inmunoterapia en pacientes polisensibilizados.