La investigación, publicada en la revista Emergencias de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), se llevó a cabo a partir de un estudio cuasiexperimental con una fase de preintervención (enero de 2010 a noviembre de 2013) y otra de posintervención (enero de 2014 a junio de 2015).

La investigación consistió en mejorar la formación de médicos y enfermeras de urgencias, e introducir la medición de la glucemia en el triaje. Además, en los casos de hiperglucemia, la determinación de la cetonemia se realizó a través tiras reactivas de beta-hidroxibutirato. Los parámetros analizados fueron el porcentaje de administración intravenosa de insulina y suero salino isotónico en la primera hora tras el triaje.

Un total de 61 pacientes fueron incluidos en el estudio (41 en la fase de preinterención y 20 en la de posintervención). La edad media de los pacientes era de 40 años y un 59% eran hombres. Los resultados mostraron que después de la intervención, la adherencia a las guías clínicas había mejorado, tanto en la administración precoz de insulina como de salino isotónico. Los autores del estudio concluyen que una estrategia formativa que incluya la determinación de glucemia y cetonemia en el triaje podría agilizar la detección de la cetoacidosis diabética. La cetoacidosis es una enfermedad grave que puede provocar un coma diabético e incluso la muerte, según la American Diabetes Asociation. Los expertos recomiendan hacerse la prueba de cetonas en la orina cuando el nivel de glucosa en la sangre es de más de 240 mg/dl.