Los alergólogos seleccionaron a 45 pacientes con alergia a los moluscos que habían dado un resultado positivo en la prueba cutánea con moluscos. Entre todos ellos, 25 (55%) pacientes eran alérgicos a cefalópodos (calamar, sepia y pulpo), 14 (31%) a bivalvos (mejillones, almejas, ostras, vieiras, navajas y caracoles) y 11 (24%) a gasterópodos (lapas, caracoles y abalón). La lapa resultó ser la tercera causa de alergia, en el 15% de los casos analizados.

Los síntomas que se observaron fueron sistémicos en 31 pacientes (69%). Además, 10 (22%) pacientes tuvieron síndrome de alergia oral y 7 (15%), urticaria de contacto. La mayoría de las bandas alergénicas mediante SDS-PAGE e inmunodetección estaban entre 27 y 47 kDa. Los ensayos de inhibición de ELISA mostraron un alto grado de inhibición de cefalópodos y bivalvos por parte de moluscos, ácaros y crustáceos.

Ante estos resultados, y a pesar de que la muestra sea pequeña, los investigadores explican que sería posible que existiera un mayor número de reacciones alérgicas generales a los cefalópodos, especialmente al calamar. A pesar del bajo consumo de la lapa, los científicos advierten de su elevada frecuencia y resaltan la heterogeneidad observada, por ejemplo, en los gasterópodos.

Mediante la espectometría de masas, los investigadores identificaron tropomiosina, actina y miosina como alérgenos mayoritarios. Entre los principales hallazgos del estudio, los autores aseguran haber identificado 3 nuevos alérgenos en los moluscos: actina, enolasa y putative C1q domain-containing protein.