Los resultados mostraron que la creatina provoca un aumento de la masa muscular magra, pero que su utilidad no se extiende a un aumento de la fuerza muscular o a una mejora de la función física. Estas dependen más bien de un entrenamiento intensivo de resistencia que debe realizarse con constancia por parte del paciente. No obstante, un simple aumento de masa muscular puede tener efectos beneficiosos para la función inmunológica, aunque la fuerza permanezca igual.

Lo que sobre todo buscaban los investigadores era encontrar un tratamiento alternativo al ejercicio de alta intensidad para pacientes con AR. Estudios previos mostraban la efectividad de un entrenamiento de resistencia dos veces por semana en el aumento de la fuerza muscular y, por tanto, en la capacidad de realización de las actividades cotidianas. Sin embargo, el carácter sedentario de la población y, sobre todo, de los pacientes con AR hace necesaria la búsqueda de un tratamiento alternativo.

El estudio duró 12 semanas y utilizó 40 pacientes con AR divididos en dos grupos. El primero solamente tomó placebos y el segundo empezó con una dosis diaria de 20 g de monohidrato de creatina los primeros 5 días y pasó a una dosis de mantenimiento de 3 g diarios durante el periodo restante. Ambas sustancias se mezclaban con una bebida en polvo sabor mango.

Los pacientes fueron evaluados al inicio del estudio, a los 6 días, a las 12 semanas y a las 24 semanas. Estas observaciones incluían la composición corporal, la fuerza y la función física de los pacientes. Se evaluó también su capacidad aeróbica y se midieron los niveles de la actividad de la enfermedad y de la discapacidad física.