Los autores definen la fatiga muscular como la “disminución en el rendimiento físico asociada a un aumento real y/o a la dificultad percibida al realizar una tarea o ejercicio”. El trabajo revisa las aplicaciones de la electromiografía como técnica para comprender los patrones de activación musculares durante el pedaleo y la aparición de fatiga muscular.

La electromiografía, aseguran, es una técnica “cada vez más usada en electrofisiología como medio de valoración del comportamiento muscular y especialmente en el diagnóstico de la fatiga”.

De acuerdo con los investigadores, la electromiografía permite detectar el nivel de activación de la musculatura en cualquier músculo, a excepción de la musculatura profunda, y puede servir como método diagnóstico para valorar la fatiga muscular, entre otras entidades, como el dolor lumbar, enfermedades neuromusculares y trastornos del control motor.

En ese sentido, el trabajo confirma que es posible conocer el tiempo de activación de los músculos de las extremidades inferiores durante el pedaleo, así como ver la influencia que pueden tener en el tiempo de activación y coordinación muscular de los principales músculos de las extremidades inferiores determinados factores, como la potencia de salida, la cadencia de pedaleo, el nivel de entrenamiento o la postura.

“Pensamos que la electromiografía permite detectar la aparición de la fatiga muscular, bien de origen central o periférica”, concluyen los autores del estudio, según los cuales “en general se produce un aumento de la amplitud para intentar mantener la fuerza y una disminución del espectro de frecuencias”.