La sepsis y el infarto podrían diagnosticarse con una prueba rápida de inmunocromatografía cuantitativa. Este análisis también permitiría la identificación de diversas infecciones virales y bacterianas y la gravedad en función de las cantidades de microorganismos. Así se refleja en un estudio realizado por investigadores de la National University of Science and Technology MISIS de Moscú (Rusia), publicado en la revista Talanta.

Los investigadores informan que las pruebas que se basan en sistemas de inmunocromatografía son muy fáciles de usar; la más conocida es la prueba del embarazo. Dichas pruebas detectan sustancias en líquidos biológicos y su presencia se puede observar mediante la coloración o la fluorescencia de la tira reactiva, a través de la cual se ofrece un resultado positivo o negativo. Este método se puede emplear en una ambulancia o en el propio hogar, con resultados que rondan los 10 minutos.

Para obtener resultados cuantitativos del diagnóstico es importante contar con herramientas especiales como un fotómetro reflector que registre la intensidad de la coloración de la prueba. La velocidad del diagnóstico es vital para evitar la mortalidad en casos como la sepsis y el infarto, así como otras infecciones víricas o bacterianas. De ahí la necesidad de realizar una prueba que no solo sea cualitativa, sino también cuantitativa, afirman los autores.  

“Hemos mejorado la tecnología que se empleaba en las pruebas de detección rápida. Ahora, no solo es posible identificar la presencia de ciertas sustancias en el cuerpo sino también determinar las cantidades. Para obtener un resultado cuantitativo, es necesario aplicar una o varias gotas de la muestra biológica en la tira reactiva y contar el número de líneas que tienen color en el área analítica del dispositivo”, explica Alexander Osipov, investigador del estudio.

El análisis de proteínas transportadoras de ácidos grasos (FABP) es una de las formas de detección precoz de infarto. Cuando el músculo cardiaco se daña, aumentan las concentraciones de FABP en las horas sucesivas a la sensación de dolor. La presencia de FABP, de tropotina I y el uso de la prueba de detección rápida propuesta por los autores mejoraba el diagnóstico de un ataque al corazón. Con esta técnica, la sepsis y el infarto podrían identificarse sin que fuera demasiado tarde para actuar, señalan los expertos.