Según informa la universidad, este nuevo método permite analizar de manera directa el contenido de calcio en muestras biológicas como suspensiones mitrocondriales o fluidos extracelulares como la sangre, sin necesidad de realizar los tratamientos previos habitualmente necesarios para destruir la matriz de la muestra. 

De acuerdo con la autora principal del estudio, Beatriz Gómez-Nieto, la ventaja principal de este nuevo método es que solo hacen falta entre “5 y 20 microlitros para muestras líquidas y suspensiones y del orden de microgramos para muestras sólidas” para conseguir determinar el contenido de calcio.

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“La instrumentación utilizada, un espectrofotómetro de absorción atómica de alta resolución y fuente continua y su software de tratamiento de datos explica la investigadora M.ª Jesús Gismera, ha permitido ampliar el intervalo de concentraciones de calcio que es posible analizar, de modo directo, sin necesidad de realizar medidas adicionales, simplemente reprocesando las señales obtenidas”.

De esta forma, el nuevo método permite cuantificar el contenido de calcio en muestras con concentraciones comprendidas entre 0,07 y 8 miligramos de calcio por litro de muestra. Esto hace posible cuantificar el calcio presente en orgánulos intracelulares y en fluidos extracelulares como la sangre, cuyo contenido en calcio es entre 10 y 100 veces superior.

“Sencillez, rapidez y muy bajo consumo de muestra son las características que convierten nuestro trabajo en una buena alternativa para el desarrollo de métodos clínicos escasamente invasivos. Además, puede ser una herramienta analítica muy adecuada para el seguimiento de las concentraciones de calcio en distintos estudios en los que, por la escasísima disponibilidad de muestra, es difícil implementar las metodologías habituales”, afirman los autores.

Tal y como recuerda la UAM, determinar el calcio en muestras biológicas es interesante dentro de la química biomédica y clínica, ya que muchos las alteraciones en los procesos de regulación del calcio causan diferentes trastornos y patología como la hipocalcemia, que puede conducir a raquitismo o a una pobre coagulación de la sangre, o la hipercalcemia, que puede provocar un deterioro en la función renal.