A partir de este test sanguíneo, los médicos podrían ser capaces de dirigir a los pacientes deprimidos con un cierto nivel de inflamación en su sangre hacia un tratamiento temprano con antidepresivos más potentes e incluso prescribirles una combinación de 2 fármacos, antes de que su estado empeore.

“Este descubrimiento supone un paso más hacia la personalización de los tratamientos antidepresivos”, ha destacado Annamaria Cattaneo, directora del equipo de investigación del King's College London's Institute of Psychiatry, Psychology & Neuroscience. La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes ya que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo.

El tratamiento habitual se compone de medicación o psicoterapia o una combinación de ambas. Sin embargo, cerca de la mitad de las personas tratadas de depresión no mejoran con los antidepresivos de primera línea, y cerca de un tercio de los pacientes generan un rechazo a la medicación para tratar esta enfermedad.

Hasta el momento, los médicos no tenían la posibilidad de establecer si el paciente va a responder o no al tratamiento antidepresivo, o si éste debe ser más agresivo al inicio de la terapia. Este test sanguíneo permitirá adelantarse y saber si la terapia escogida es la adecuada.