Según la universidad, identificar la causa de la hipertensión sirvió para mejorar la presión arterial. Dicha identificación se logró mediante la medición de los niveles de renina plasmática combinada con la medición de los niveles de aldosterona.

Los pacientes con niveles bajos de renina y aldosterona tienen más probabilidades de tener retención de sal y agua, y por tanto, hipertensión, debido a mutaciones que afectan a los túbulos renales. Esas mutaciones representan aproximadamente el 6% de la causa de hipertensión en Norteamérica; sin embargo, fueron más comunes entre los pacientes africanos estudiados.

De los 94 pacientes que completaron el estudio, 42 fueron tratados de forma habitual, mientras que a 52 se les administró un tratamiento basado en los resultados de los análisis sanguíneos citados. En el primer grupo, el 11,1% tenía presión arterial controlada después de un año, frente al 50% en el segundo grupo.

“La mayor diferencia es que había más personas que recibían amilorida en el grupo del tratamiento fisiológico”, explica el investigador principal del estudio, David Spence, quien espera que el trabajo ayude a crear pautas para el tratamiento de la hipertensión resistente no solo en África, sino en el resto del mundo.