Nuevos prototipos de vacuna contra el ébola han sido desarrollados por un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que participan investigadores de Hamburgo (Alemania), Estocolmo (Suecia) y el condado de Tartu (Estonia). Los resultados del estudio se han publicado en la revista Journal of Virology.

Tal y como ha explicado el centro en un comunicado, los científicos han usado una estrategia usada previamente para generar vacunas contra la hepatitis C, el VIH y el chikungunya para desarrollar 5 prototipos de vacunas contra el ébola que expresan 2 proteínas muy inmunogénicas del virus: la glicoproteína de superficie GP y la proteína VP40.

Estas proteínas proceden de las 2 especies más mortales de ébola (Zaire ebolavirus y Sudan ebolavirus). “La expresión de ambas proteínas por parte de un vector poxviral MVA es capaz de generar partículas virales semejantes tanto en morfología como en tamaño al virus”, señala el codirector del trabajo Juan García-Arriaza.

Ese mecanismo otorga a las vacunas contra el ébola desarrolladas “amplias propiedades inmunológicas”, apunta el investigador, que explica que el estudio ha confirmado que una sola dosis de uno de estos 5 prototipos en ratones protege de manera eficaz (hasta un 80%) contra la infección del ébola.

“Es decir, la vacuna activa una buena respuesta contra el virus, detectándose niveles de anticuerpos dirigidos contra glicoproteína de superficie GP y la proteína VP40”, añade Mariano Esteban, científico del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología y director del grupo Poxvirus y vacunas.

Entre 2013 y 2016 se produjo un importante brote de ébola en África Occidental que provocó más de 11.300 muertes; además, por primera vez se registraron casos fuera del continente africano, uno de ellos en España. Desde entonces, se han desarrollado varios candidatos de vacuna contra el ébola, pero por el momento no se ha licenciado ninguno.

“El objetivo de la comunidad científica es disponer de nuevas vacunas más seguras, económicas y efectivas para evitar la enfermedad y su extensión”, concluye Adrián Lázaro-Frías, investigador del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología y primer autor del trabajo, que abre la puerta a futuros ensayos clínicos de fase I en el que se investigue la viabilidad de alguno de los prototipos desarrollados.