La investigación buscaba presentar dicha técnica, descrita en 2009 por Bradshaw et al., así como los resultados obtenidos en el laboratorio del servicio de Histopatología de dicho centro, al que pertenecen ambas autoras. Estas han estudiado 60 segmentos coronarios con stents de 54 corazones.

Para llevar a cabo la electrósisis, se requiere fuente de alimentación con la que crear un campo eléctrico, un vaso de precipitados con solución electrolítica, cables eléctricos, anilla metálica, tapadera, muelle de acero inoxidable y grasa industrial.

La técnica se basa en una reacción electroquímica, de manera que se crea una corriente eléctrica continua en una solución salina entre un metal (stent) más electropositivo que se oxida (se disuelve) y un metal (anilla) más electronegativo que se reduce. Tras la disolución del stent la coronaria se secciona e incluye en parafina.

La disolución del metal se ha conseguido en todos los casos excepto en 1. En 54, se observó neoíntima con orificios vacíos dejados por el metal; en 6, se observó la impronta dejada por el stent en la íntima, la mitad de los cuales con trombosis oclusiva. A partir de estos datos, las investigadoras concluyen que la electrólisis de stents coronarios es una técnica sencilla, económica y segura, accesible a cualquier laboratorio de Anatomía Patológica.