Las soluciones de fosfato de sodio que se utilizan en colonoscopia son una “amenaza renal” para los pacientes sanos que se someten a dicha prueba, ya que pueden provocar una nefropatía. Así lo concluye un estudio del Servicio de Nefrología del Hospital General de Segovia y el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid que publica la revista Nefrología.

Tal y como explican los autores, el fosfato de sodio -comercializada como Fosfosoda®- es una solución osmótica evacuante utilizada de manera habitual en la colonoscopia y que, según su ficha técnica, tiene buena tolerancia y permite la escasa ingesta de líquidos. El trabajo recoge una serie de casos de pacientes con función renal normal antes de la colonoscopia que presentaron deterioro renal después de la prueba.

Uno de los casos era el de un varón de 72 años remitido al servicio de nefrología tras el hallazgo casual de creatinina plasmática de 6,2 mg/dl, fósforo de 5,6 mg/dl y ácido úrico de 10,5 mg/dl. Tenía antecedentes de hipertensión arterial tratada con olmesartán e hidroclorotiazida, y de una intervención prostática con toma de aintiinflamatorios no esteroideos. Había usado fosfato de sodio para una colonoscopia realizada un mes antes. No presentaba síntomas.

En un estudio diferido se confirmó una creatinina plasmática de 5,6 mg/dl, una urea de 184 mg/dl, un fósforo de 5,6 mg/dl, un calcio de 9,5 mg/dl, un potasio de 5,5 mEq/l y un ácido úrico de 9,8 mg/dl. La IgG fue de 2.030 mg/dl y el proteinograma mostró un pico monoclonal IgG kappa, componente monoclonal 1,1 g/dl. La biopsia renal puso de manifiesto abundantes depósitos de calcio intratubulares con ocasional infiltrado inflamatorio asociado.

De acuerdo con los investigadores, las soluciones de fosfato de sodio mejoran el diagnóstico de enfermedades digestivas, pero su uso puede conllevar complicaciones por sobrecarga de fosfatos. “La colonoscopia es una prueba utilizada para despistaje de enfermedad neoplásica colorrectal. Sin embargo, el uso de agentes para su preparación con potencial riesgo de causar insuficiencia renal puede condicionar el pronóstico vital de estos pacientes, al limitar el uso de agentes quimioterápicos que pudieran ser necesarios para tratar su tumor”, afirman.

Tras analizar el citado y otros casos, los autores concluyen que las soluciones de fosfato de sodio constituyen una “amenaza renal” para pacientes sanos sometidos a colonoscopia, a los que les puede provocar una nefropatía por fosfatos. “Sus efectos deletéreos renales pueden detectarse tardíamente y, por tanto, repercutir desfavorablemente en el pronóstico vital, al limitar el uso de fármacos con excreción renal que puedan precisarse para tratar neoplasias”, finaliza el estudio.