La TC (tomografía computarizada) de baja dosis puede salvar vidas gracias a su capacidad de detección del cáncer de pulmón. La Unión Europea (UE) ha presentado evidencias científicas sobre esta posición y sobre los problemas que deben abordarse para garantizar una implementación exitosa de la TC de baja dosis en Europa. Una investigación publicada en The Lancet Oncology ha analizado la propuesta llevada a cabo por la UE.

En la investigación, los autores nombran las acciones específicas que serían necesarias antes de implementar la TC. Entre ellas, considera importante utilizar un enfoque de estratificación de riesgo para los futuros programas de TC de baja dosis y proporcionar información sobre los daños y beneficios que pueden provocar dichas pruebas de detección. Por otra parte, el estudio destaca la necesidad de informar sobre la deshabituación tabáquica a todos los fumadores para evitar el desarrollo de enfermedades a largo plazo. 

Asimismo, los autores destacan que, en el manejo de la detección de nódulos sólidos, es necesario conocer el volumen y el tiempo de duplicación de volumen (TDV), referido este último al número de días necesario para que un nódulo pulmonar duplique su volumen. Además, la gestión del nódulo pulmonar debe establecerse e incorporarse a la práctica clínica con un enfoque de cribado adaptado

El estudio destaca la posición de la UE en relación a la necesidad de que se establezcan medidas nacionales que aseguren la calidad en la supervisión de los estándares técnicos. La UE se posiciona a favor de que los nódulos pulmonares basales no calcificados de más de 300 mm3 y los nuevos nódulos pulmonares que superen los 200 mm3 sean gestionados a través de equipos multidisciplinarios para garantizar que los pacientes reciban el tratamiento más apropiado.

La principal conclusión del estudio apunta a la urgencia de planificar la implementación de la TC de baja dosis en Europa. Para ello, es necesario que los países europeos tomen las riendas, se conciencien y establezcan un cronograma para implementar el cribado del cáncer de pulmón. Entre otras entidades académicas y científicas, los investigadores proceden del Roy Castle Lung Cancer Research Programme y de la University of Liverpool de Reino Unido.