El trabajo parte de una duda en torno al reconocimiento y registro de las interconsultas en el colectivo de patólogos. “Aunque es algo muy útil para el diagnóstico y se asume usualmente en nuestra rutina, queda un poco en el aire, y apenas se ha tenido en cuenta”, plantean los autores, que cuantificaron el tiempo dedicado a dicha rutina por los 2 especialistas del grupo.

En 2014, se contabilizaron cerca de 10.600 minutos, equivalentes a 26 días laborables de 7 horas diarias. En 2015, la retroalimentación provocó que el tiempo aumentara hasta los 38 días. Solo en la primera mitad de 2016, el tiempo empleado a interconsultas por los 2 patólogos equivaldría a 21 días laborables. El tiempo diario dedicado podía oscilar entre 10 minutos y más de 2 horas.

Si se parte de datos como estos, los especialistas señalan que a veces las interconsultas suponen un volumen importante de la carga asistencial de una unidad médica hospitalaria, a pesar de lo cual la literatura médica ha prestado poca atención a la cuestión. “Los patólogos estamos o deberíamos estar en la mayoría de los comités oncológicos, y en esos foros, nuestra opinión es especialmente relevante, pero hay que ir más allá”, afirman.

Según los autores, “es evidente que el resultado del tiempo invertido en la interacción clínico-patológica y la contextualización de los casos mejora y proporciona más rigor y seguridad a nuestros diagnósticos en beneficio del paciente”. Ese, concluyen, debe ser “el objetivo final de cualquier decisión diagnóstica”.