Según la organización, se trata de la primera red de este tipo. “Antes había que enviar las muestras y esperar la respuesta, lo que añadía un mínimo de una semana o 10 días al circuito de segunda opinión”, señala el presidente de la sociedad, Enrique de Álava, de acuerdo con el cual el ahorro de tiempo es “tremendamente importante para que una terapia se pueda instaurar lo antes posible”.

La plataforma se encuentra en fase de implantación; en los próximos meses, se abrirá a otros centros. Por el momento, participan el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, el Hospital Clínic de Barcelona, el Hospital Clínico de Valencia, el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, el Hospital de Jerez de la Frontera, y los hospitales universitarios Virgen del Rocío y Virgen Macarena, ambos en Sevilla.

La nueva herramienta incluirá además una plataforma educativa para patólogos y MIR que servirá para aumentar el conocimiento de los especialistas a través de material formativo basado en imágenes digitales de casos clínicos reales, a los que podrán acceder desde cualquier lugar.

“Para que la opinión sea experta y todo el mundo tenga información, es bueno que tengamos plataformas educativas, de forma que tanto los patólogos como los patólogos en formación conozcan mejor los linfomas a través de estas experiencias reales”, explica Álava. “Tenemos que mejorar la manera de detectar el CD30 y otros biomarcadores, pero también debemos ayudar a que los expertos puedan diagnosticar correctamente los linfomas o tengan las herramientas adecuadas para discutir aquellos casos especialmente difíciles”, afirma.

“El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la Medicina nos parece imprescindible en la actualidad para mejorar el cuidado y la calidad de vida de los pacientes”, apunta Carmen Montoto, directora del Departamento Médico de Takeda, que colabora con la SEAP en este proyecto junto a Deloitte Digital.