El estudio señala que los liposarcomas aparecen fundamentalmente en el retroperitoneo y, en segundo lugar, en las extremidades. El rasgo citológico que los caracteriza es el hallazgo de lipoblastos, junto con el pleomorfismo celular, la actividad mitótica y los márgenes infiltrativos. Los médicos señalan que el liposarcoma raramente aparece en el tracto genital femenino. El útero es la región más frecuentemente afectada y puede derivar de un lipoleiomioma.

En cuanto al manejo terapéutico, los expertos consideran útil un tratamiento a través de histerectomía y anexectomía, aunque subrayan que el pronóstico dependerá de la enfermedad de base. Este tratamiento aparece en el caso ilustrado en el estudio, en el que se describe, paso por paso, cómo se diagnosticaron las lesiones, el progreso de las mismas y la eficacia de la terapia.

Los expertos señalan también que, en un estudio ecográfico, las lesiones aparecen como tumores hiperecogénicas rodeados de un anillo hipoecoico que corresponde al tejido muscular. En este caso, los médicos recomiendan utilizar una tomografía axial computarizada, lo que les permite apreciar el componente adiposo, que es heterogéneo en el caso del lipoleiomioma y homogéneo en el lipoma. La resonancia magnética permite demostrar el órgano de origen, y el componente lipomatoso “es la técnica de elección para el diagnóstico del caso presentado, ya que permite también identificar la presencia de septo”, explican los investigadores.