Tal y como explican los autores, la infección por el parvovirus humano B19 provoca anemia refractaria grave, pancitopenia y microangiopatía trombótica. El diagnóstico se basa en un análisis de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en sangre y en la presencia de proeritroblastos gigantes típicos en la médula ósea.

El paciente, un varón de 65 años, comenzó a tener anemia progresiva y resistente a los agentes estimulantes de la eritropoyesis a los 38 días de haber sido trasplantado de un donante cadáver, en septiembre de 2014. A los 64 días se produjo hipertermia, con deterioro progresivo de su estado general. La serología vírica resultó negativa, al igual que la PCR inicial en sangre del parvovirus humano B19.

A los 4 meses y 19 días, se realizó una biopsia de médula ósea en la que se observaron eritroblastos gigantes con inclusiones víricas nucleares compatibles con parvovirus, por lo que se realizó una PCR en dicho tejido que confirmó el diagnóstico; una segunda PCR en sangre resultó entonces positiva.

Tras el tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas (IGIV) y la suspensión temporal del micofenolato de mofetilo, se produjo una remisión completa de la enfermedad, aunque persistía positiva la PCR para el parvovirus B19 en sangre, lo cual hizo necesario vigilar probables recidivas.