Según los autores, la salpingitis xantogranulomatosa se caracteriza por un infiltrado de la mucosa por tejido inflamatorio de granulación conteniendo histiocitos de citoplasma espumoso.

Este tipo de inflamación afecta normalmente al riñón, y excepcionalmente al tracto genital femenino. Se asocia a infecciones bacterianas crónicas, inmunosupresión u otras causas de inflamación crónica; también puede estar relacionada con el carcinoma endometrial, la endometriosis, cuerpos extraños y enfermedad inflamatoria pélvica crónica.

El artículo recoge 2 casos clínicos, el primero de los cuales corresponde a una mujer de 43 años con obesidad mórbida e historia de miomas uterinos con metrorragias. Ante la aparición de sangrados uterinos reiterados, se realizó una histerectomía, en la que se extrajeron 2 gasas una cirugía anterior.

El estudio morfológico de la pieza extraída mostró múltiples formaciones nodulares intramurales que se correspondían con leiomiomas. La pared tubárica derecha estaba engrosada como consecuencia de un infiltrado inflamatorio crónico (en la imagen) que expresaba CD68 en los macrófagos espumosos y CD3 y CD20 en los linfocitos acompañantes. El diagnóstico fue de salpingitis xantogranulomatosa.

El segundo caso es el de una mujer de 55 años a la que se le detectó radiológicamente una masa solidoquística anexial derecha. Se realizó exéresis quirúrgica con examen intraoperatorio de la masa anexial. A nivel microscópico, el ovario estaba desestructurado debido a un intenso infiltrado inflamatorio de carácter abscesificante en las zonas centrales.

El componente inflamatorio estaba constituido por una población polimorfa de leucocitos polimorfonucleares, eosinófilos y linfocitos, junto con una abundante presencia de histiocitos de amplio citoplasma espumoso. La inmunohistoquímica reveló expresión de CD20 y CD3 en las poblaciones linfoides. Se diagnosticó ooforitis xantogranulomatosa.

De acuerdo con los investigadores, es importante que patólogos, radiólogos y clínicos conozcan la salpingitis xantogranulomatosa y sepan diferenciar esta entidad benigna de otras malignas, ya que un diagnóstico erróneo puede dar lugar a “tratamientos más intensivos de lo estrictamente necesario”.