Según los patólogos, la interacción clínico-patológica y la contextualización de los casos mejoran el diagnóstico y aportan rigor y seguridad al mismo. “Los patólogos estamos o deberíamos estar en la mayoría de los comités oncológicos, y en esos foros, nuestra opinión es especialmente relevante, pero hay que ir más allá”, afirman en su artículo, que avanza la Revista Española de Patología en su versión digital.

La misma publicación recoge en su último número los resultados de una investigación que demuestra la utilidad de los anticuerpos anti-E746_A750del y anti-L858R como herramienta de cribado previo al estudio de EGFR mediante técnicas moleculares. En concreto, los especialistas buscaron mutaciones en un centenar de adenocarcinomas pulmonares primarios.

Lazos genéticos

Este trabajo confirma la vinculación que existe entre la Anatomía Patológica y la Genética. En este último campo, se ha sabido recientemente que la proteína POLD3 tiene un papel esencial en el proceso de copia del ADN asociado a la división celular. El hallazgo, publicado en la revista Molecular Cell, desbanca la hipótesis según la cual dicha proteína era solo importante para las células tumorales.

En un ensayo con ratones, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) demostraron que la pérdida de una sola copia del gen es suficiente para reducir la capacidad de división de las células durante el desarrollo embrionario de los animales, lo que hizo que incluso algunos de los ratones heterocigotos (carentes de una de las 2 copias del gen) no llegaran a nacer o murieran en el primer mes de vida.

 

La Genética, también, está implicada en la técnica de arrays de baja intensidad, que según Servicio de Anatomía Patológica del Complejo Asistencial de Salamanca puede ser útil para apoyar el diagnóstico histológico de enterovirus. La afirmación se basa en el estudio de 70 muestras de tejido en busca de presencia de varios virus.

Frente a la alta sensibilidad de la técnica citada para detectar enterovirus de forma rápida y eficaz, especialistas de la Universidad de Cartagena de Colombia asegura que la citología obtenida mediante aspiración con aguja fina tiene baja sensibilidad en el diagnóstico de las neoplasias foliculares de la glándula tiroides. Para llevar a cabo la investigación, han realizado un estudio prospectivo de pruebas realizadas entre 2014 y 2015.

Reacciones imprevisibles

Otro tipo de citología, en este caso cervico-vaginal teñida con método de Papanicolau, ha servido como base para un trabajo que sugiere que no es posible diagnosticar los distintos cambios que pueden observarse en las células metaplásicas durante la evolución del ASCUS. Esta conclusión se asienta en el seguimiento anual de 71 mujeres de entre 24 y 49 años.

Dicho seguimiento se realizó cada 6 meses. Primero se consideró que la enfermedad persistía cuando se diagnosticaba en alguna de las citologías de control, pero posteriormente se observó que, aunque la citología diera negativa, el ASCUS desaparecía definitivamente o bien volvía a manifestarse. Se llegó a la conclusión final al observar que existían varias reacciones de la enfermedad imposibles de prever.

Esta circunstancia constituye un desafío para los patólogos, al igual que el diagnóstico precoz del carcinoma de células de Merkel (CCM), el segundo cáncer de piel más mortal después del melanoma. Según un estudio de la investigadora Sandra Liliana Quijano, del Complejo Hospitalario Torrecárdenas Almería, fue mencionado por primera vez en 1972. Tang y Toker sugirieron años más tarde que el tumor tuviera un origen en las células de Merkel.

 

Se presenta sobre todo en edades avanzadas, en ambos sexos y con predominio en raza blanca. La mitad de los casos se da en cabeza y cuello; el resto de localizaciones más frecuentes son las extremidades, los glúteos y el tronco. Rara vez ocurre en las mucosas; es de mal pronóstico en la vulva o el pene. La lesión primaria suele ser asintomática, y se manifiesta clínicamente como una placa de superficie brillante, cubierta de piel intacta.

El diagnóstico de este cáncer es principalmente histológico. Es necesario hacer diagnóstico diferencial histológico con lesiones primarias de piel (sarcoma de Ewing cutáneo o linfomas), así como con las lesiones diseminadas (carcinoma pulmonar de células pequeñas), razón por la que debe realizarse análisis IHQ complementariamente al diagnóstico histológico. Normalmente, el tratamiento incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Pocas referencias

Otro reto diagnóstico está asociado al sarcoma histiocítico (SH), del que aparece un caso en la Revista Española de Patología. Se trata de una tumoración de patogenia incierta que se caracteriza por una proliferación de células neoplásicas con morfología e inmunofenotipo de los histiocitos tisulares maduros; existen pocas referencias bibliográficas.

El caso que se presenta es el de un varón de 82 años con discapacidad severa y en estado institucionalizado. Tenía antecedentes de tuberculosis, diabetes mellitus, anemia perniciosa, hipertensión arterial, dislipidemia, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y adenocarcinoma prostático con tratamiento hormonal y quirúrgico. Había consultado por disnea 3 meses antes de ingresar; en espera de la cirugía para la lobectomía, inició un cuadro brusco de dolor abdominal.

En un TAC se observó abundante neumoperitoneo a expensas de una perforación de un asa de yeyuno, la cual presentaba, en una zona adyacente a la perforación, un evidente engrosamiento parietal. El estudio anatomopatológico constató la perforación transmural del asa intestinal, que coincidía con la zona de mayor engrosamiento de la pared. Se intervino de forma urgente, pero el paciente falleció pocos días después.