La encuesta, elaborada por el National Safety Council, revela que el 65% de los empresarios considera que el abuso de opioides es una razón más que suficiente para despedir a un trabajador. Deborah Hersman, presidenta del National Safety Council, ha explicado que “el consumo de estos fármacos puede generar problemas en el desarrollo de su labor y en el propio lugar de trabajo”.

Ante esta situación, solo un 19% de los empresarios afirma sentirse suficientemente preparado para hacer frente a la epidemia de abuso de opioides que se ha desatado entre los trabajadores en Estados Unidos, mientras que el 76% reconoce no tener ninguna formación acerca de este asunto.

Un 57% de los empresarios asegura que todos sus trabajadores se someten a pruebas de drogas. Entre los trabajadores que se someten a un test para detectar el consumo de drogas, un 41% no se somete a una prueba que identifique el consumo de opioides sintéticos (oxicodona, hidrocodona y fentanilo). La encuesta asegura que el 81% de las políticas de empresa carecen de un programa de educación y prevención de las drogodependencias.

Pese a que el 88% de los empresarios afirma que le gustaría disponer de un seguro que incluyera tratamientos para el dolor que evitasen el consumo de opioides y analgésicos, el 30% asegura no estar interesado en este tipo de medidas. Según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Estados Unidos registra entre 6 y 10 muertes diarias por consumo de opioides.