Los opiáceos sintéticos extremadamente potentes como el fentanilo y sus análogos, el furanilfentanilo o el carfentanil, han provocado, de forma directa, más de la mitad de los 5.200 fallecimientos por sobredosis investigados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Según los informes toxicológicos, el 57% de estas muertes ocurridas entre julio y diciembre de 2016, se debieron a la mezcla no voluntaria de dichos fármacos con heroína u otras drogas.

Según el texto, firmado por la investigadora Julie O'Donnell, el fentanilo estaba presente en las muertes por sobredosis de 7 de los 10 estados estudiados -Maine, Massachusetts, Missouri, New Hampshire, Nuevo México, Ohio, Oklahoma, Rhode Island, Virginia Occidental y Wisconsin-. Además de esta sustancia, en el 47% de los cadáveres se hallaron drogas inyectadas, inhaladas o ingeridas.

Tal como publica la revista Morbidity and Mortality Weekly Report, las sobredosis letales por fentanilo ocurrieron con mayor frecuencia en la zona noreste, en hombres (71%) blancos (81%) de entre 25 y 44 años (58%). No obstante, señalan O´Donnell y su equipo, “muchos de los fallecidos probablemente no sabían que los traficantes habían cortado la droga con fentanilo o análogos”.

Aunque un corte pueda no parecer contacto suficiente con la sustancia, “el fentanilo es hasta 100 veces más potente que la morfina, mientras el carfentanil supera la potencia de este opioide en 10.000 veces”, advierten; si el consumo es mediante inyección, “la inconsciencia y la muerte se suceden con rapidez”. El carfentanil fue particularmente frecuente en Ohio donde, entre estas fechas, ocasionó 350 sobredosis letales.

Aunque estas estadísticas podrían mejorar tras la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, aún quedan varios pasos hasta poder ver resultados, advierten los CDC. El Congreso de los EE. UU. debe aprobar un presupuesto para esta causa, aumentar la disponibilidad del antídoto naloxona y, sobre todo, “facilitar el acceso al tratamiento farmacológico asistido para ayudar a los adictos”, reclama O´Donnell.

Robert Glatter, médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill de Nueva York, considera que el tratamiento asistido con medicamentos es, junto con el apoyo psicológico, la terapia más prometedora. “Como médico de urgencias en primera línea de batalla, soy testigo diario de los devastadores efectos de las sobredosis y la adicción a los opiáceos, y la forma en que destruyen las relaciones y las familias”, relata el médico en HealthDay.

“La dura realidad es que esta crisis se ha estado desarrollando de forma diaria en las UCI de EE. UU. durante las últimas décadas, afectando a decenas de millones de familias”, lamenta. Como uno de los principales responsables, Glatter señala al carfentanil. “Puede matar en cantidades minúsculas”, asegura el experto; de hecho, insiste “es tan potente que incluso la naloxona de rescate que se utiliza para revertir la sobredosis del opiáceo, puede resultar inefectiva”.