Según informa la agencia EFE, los científicos trabajaron con el veneno de una especie concreta de tarántula, la heteroscodra maculata. Las toxinas que contenía activaron en ratones el subtipo Nav1.1 de los llamados canales de sodio activados por voltaje. El subtipo mencionado está relacionado con el dolor mecánico.

De acuerdo con el estudio, dirigido por David Julius, de la Universidad de Califormia, la activación del Nav1.1 provoca “un comportamiento de dolor robusto sin inflamación neurogénica y produce una hipersensibilidad profunda a estímulos mecánicos pero no termales”.

“Este hallazgo establece un papel inesperado para los canales Nav1.1 en la regulación de la excitabilidad de las fibras sensoriales nerviosas que median en el dolor mecánico”, aseguran los investigadores, cuyo trabajo allana el terreno de cara al análisis individual de los diferentes canales del dolor y su relación con los dolores de tipo mecánico, químico o termal.