La adrenomedulina, un regulador hormonal de la función endotelial, podría servir como un biomarcador de diagnóstico y tratamiento en los trastornos causados ??por la disfunción endotelial, según informa la compañía con sede alemana Sphingotec. El 33% de los pacientes que padecen sepsis y el 20% de los que tienen insuficiencia cardiaca congestiva mueren cada año por esta afección en todo el mundo, según informan los investigadores alemanes.

Los científicos recopilaron datos clínicos de más de 10.000 pacientes que padecían sepsis e insuficiencia cardiaca congestiva, a través de los cuales observaron que la supervivencia estaba relacionada con un aumento de los niveles sanguíneos de la hormona peptídica adrenomedulina. Así, identificaron la forma activa de adrenomedulina (bio-ADM) como biomarcador para predecir el desarrollo del shock séptico y la insuficiencia cardiaca.

Tras observar estos hallazgos, la compañía Sphingotec ha comenzado a desarrollar y comercializar una prueba de diagnóstico de bio-ADM en Europa y China. Adrenomed AG, otra compañía con sede en Berlín, iniciará este año ensayos clínicos en pacientes con shock séptico y con insuficiencia cardiaca descompensada. Andreas Bergmann, fundador de ambas empresas, ha indicado que “bio-ADM es un biomarcador que muestra la existencia de disfunción endotelial y la necesidad de reparar la vasculatura”.

Optimizar la intervención precoz

Los datos clínicos de más de 4.000 pacientes caucásicos y asiáticos de sepsis presentados en el simposio Endothelial dysfunction-adrenomedullin as a diagnostic and therapeutic target demuestran que unos niveles plasmáticos bajos de bio-ADM (<70 pg/mg) estaban relacionados con un buen pronóstico mientras que aquellos por encima de esos valores se relacionaban con una mortalidad hasta 13 veces superior, una mayor disfunción orgánica y un mayor uso de vasopresores.

En los casos en los que se observaron niveles altos de bio-ADM antes de las 24 horas de que se produjera el shock séptico, se mejoró la intervención precoz y la monitorización de los pacientes. Asimismo, los datos de 6.000 pacientes con insuficiencia cardiaca aguda crónica con edemas por hipertensión venosa y fugas vasculares tenían altos niveles de bio-ADM, lo que predecía la congestión residual, la rehospitalización y la mortalidad a los 180 días.

Adrecizumab, un anticuerpo humano que se une a la adrenomedulina sin que afecte a su unión con receptores endoteliales, proporcionó una supervivencia del 40% en ratones con los síntomas señalados. En 2 ensayos en fase I, el primer anticuerpo de su clase mostró una excelente seguridad y tolerabilidad en pacientes con sepsis. Los datos farmacocinéticos y farmacodinámicos sugieren que el anticuerpo prolonga la vida media de la adrenomedulina de 22 minutos a varios días. Los científicos informan que se está realizando un ensayo en fase II en 300 pacientes con shock séptico precoz.