Los investigadores realizaron una revisión retrospectiva de diferentes bases de datos administrativas. Recogieron información sobre un total de 76.601 pacientes que habían sido sometidos a una intervención quirúrgica entre junio de 2011 y junio de 2013. Se evaluaron datos como la fecha del procedimiento, el tipo de intervención quirúrgica, la gravedad de la misma, así como las comorbilidades de los pacientes.

Un total de 64.418 pacientes fueron elegidos para llevar a cabo el estudio. De estos pacientes, un 55% (35.535) habían pasado la evaluación preoperatoria. Los resultados registraron 46 muertes entre los 64.418 pacientes. De estas 46 muertes, 22 correspondían a pacientes que habían pasado la evaluación preoperatoria y 24 a individuos que no habían sido sometidos a la evaluación preoperatoria.

Según recoge el estudio, los pacientes que habían realizado la evaluación preoperatoria eran más mayores, con una edad media de 50 años; y tenían una incidencia elevada de la enfermedad de arteria coronaria, hipertensión y obesidad que aquellos que no habían participado en la evaluación preoperatoria.

Asimismo, los investigadores detectaron que existen determinadas especialidades en las que es menos frecuente que se realice la evaluación preoperatoria. Entre estas citan Cirugía Endocrina, Oftalmología, Gastroenterología, Neumología, Cirugía Pediátrica y Cirugía Ortopédica Pediátrica.

Los resultados confirman que la visita para someterse a la evaluación preoperatoria sí reduce la mortalidad tras la cirugía. Consideran, además, que para diseñar una buena evaluación preoperatoria esta ha de basarse en un modelo compartido de toma de decisiones, en la colaboración continua del equipo y el intercambio constante de información.

Además de los beneficios clínicos, los autores del estudio aseguran que la evaluación preoperatoria, si está bien diseñada, puede reducir las consultas preoperatorias y la cancelación de las cirugías. Asimismo, puede contribuir a reducir los costes, mejorar la eficiencia y la estancia hospitalaria.