La NASEM ha subrayado beneficios del consumo de cannabis, como que alivia el dolor en pacientes crónicos, calma los espasmos musculares en pacientes con esclerosis múltiple o previene las náuseas y vómitos de la quimioterapia. “Fumar cannabis no incrementa el riesgo de padecer cáncer, sería en todo caso el tabaco con el que se mezcla el que aumentaría el riesgo de contraer esta enfermedad”, explica el comité.

En contra posición, los expertos señalan que el cannabis tiene numerosos riesgos para la salud: aumenta las posibilidades de sufrir un ataque al corazón, diabetes o alguna enfermedad cerebral. Además, el comité subraya que la marihuana fumada puede provocar tos crónica, bronquitis, enfermedades de obstrucción pulmonar, asma o una mal función pulmonar.

El consumo de esta droga puede tener otras consecuencias negativas para la mente si el consumidor ya cuenta con problemas psiquiátricos. “Personas con trastorno bipolar, esquizofrenia, depresión y desordenes de ansiedad pueden sufrir crisis profundas tras fumar cannabis”, apunta el comité. El órgano estadounidense también señala como riesgo el hecho de que fumar marihuana puede abrir la puerta al consumo de otras drogas, especialmente entre los más jóvenes.