Estudios anteriores del mismo centro de investigación demostraron que las nanopartículas de cerio son antioxidantes eficaces en el tratamiento del accidente cerebrovascular isquémico y la enfermedad de alzhéimer. Sin embargo, las inquietudes acerca de su toxicidad han aumentado en los últimos años. Por esta razón, los investigadores del IBS fueron más allá de su campo para mejorar el rendimiento de las nanopartículas de cerio y, así, minimizar la dosis necesaria.

De esta forma, encontraron una solución utilizada en el sector energético en la que se ensayan con nanopartículas de cerio en catalizadores y pilas de combustible. “No se sabía si la introducción de iones de circonio podría mejorar la función antioxidante de las nanopartículas de cerio en la sangre. Esta es la primera vez que se aplican este tipo de nanopartículas en fisiopatología”, explica Soh Min, principal autora del estudio.

Cuando se probaron las nanopartículas en ratones con sepsis, la tasa de supervivencia aumentó 2,5 veces en el grupo tratado en comparación con el grupo control. Los científicos descubrieron que las nanopartículas pueden infiltrarse en el tejido dañado y actuar localmente en el sitio de la infección. Ello podría suponer una buena solución para los pacientes con sepsis que no remiten con los tratamientos convencionales, según explican los investigadores.

"El tratamiento de la sepsis ha sido un reto para los médicos de todo el mundo. Este estudio muestra la posibilidad de superar los límites de la medicina moderna con la nanotecnología", enfatiza Lee Seung-Hoon, profesora de Medicina del Seoul National University Hospital.