“Nuestra medicina es muy buena.  Se ha tecnificado mucho, pero eso nos ha llevado a tener la ilusión de la certeza. Sobre todo entre médicos jóvenes: hay tantos medios tecnológicos que parece que todo puede tener cura”. Advierte el anestesiólogo y coordinador de la Unidad del Dolor de Quirónsalud Sur, Alfonso Vidal, que “si insistimos en medidas curativas cuando no hay esperanza de curación, se convierte en encarnizamiento terapéutico”.

En los Desayunos Informativos de MedLab Media Group, Vidal reivindica la necesidad de brindar “una atención completa y lo más integral posible sabiendo cual es el objetivo: cuando no hay cura, no puede ser curar, pero hay que seguir tratando para mantener la dignidad del paciente”. Muchas veces estos cuidados paliativos se ven dificultados por la naturaleza curativa del sistema sanitario.

“La inmensa mayoría de sus recursos están destinados a la cura; no hay centros de crónicos, no hay hospitales de estancia media y la hospitalización de día es más que nada social”, ejemplifica el anestesiólogo. “Tratamos la diabetes, ponemos prótesis de rodilla, alargamos la vida de muchos ancianos que, al final suponen muchos gastos para unos recursos muy limitados”, explica.

Alternativas

“¿Qué alternativa hay? ¿No les tratamos la diabetes, se quedan cojos, dejan de andar y mueren de una infección en la cama entre dolores horribles? No, si hay que tratar, tratemos”, defiende Vidal parafraseando la enseñanza médica: curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre. En este contexto, admite, hay casos más extremos que otros. “En España no existe la eutanasia, pero sí un registro de voluntades anticipadas donde uno puede definir si quiere tratamiento o no”, explica.

“Quitar la vida, a priori, no es algo que yo crea razonable, pero, en el contexto de una enfermedad crítica, de una vida de sufrimiento, hay que dar esa facilidad”, considera el anestesiólogo. No obstante, matiza, “tiene que haber unos límites razonables: la gente cuando se suicida no quiere acabar con su vida, sino acabar con esta vida en la que está sufriendo”.

Esos límites “no son una línea que se cruza o no; hay que interpretarlos según las circunstancias, la voluntad del paciente, el contexto social y familiar en que se mueve y la participación de los profesionales”, reflexiona Vidal. “A veces, los propios cuidados paliativos acortan las expectativas de vida o se convierten en definitivos, pero no es la idea”, reitera, “no creo en la eutanasia como solución, pero la asumo”.