Según explica el estudio y recoge la agencia EFE, estos péptidos opioides endógenos son capaces de conseguir el mismo efecto que algunos analgésicos opioides como la morfina. Sin embargo, el balance entre las funciones de los leucocitos “favorece claramente el dolor” sobre el alivio del mismo. Es decir, prevalece la función de los algógenos. Para poder controlar la producción de unas u otras sustancias, los científicos proponen utilizar un fármaco bloqueante del receptor sigma-1.

El receptor, que se expresa en las neuronas, es capaz de modular la acción de los receptores opioides, de manera que, un bloqueante del receptor puede incrementar la producción de la sustancia deseada por parte de los leucocitos durante la inflamación.  Este alivio del dolor, “totalmente novedoso”, se basa, en definitiva, en “maximizar el potencial analgésico de las células del propio sistema inmune”, explica el investigador Enrique Cobos.