El artículo señala que los sistemas protección de hipoxia son uno de los más seguros que existen para impedir que el paciente inhale mezclas de gases perjudiciales durante la administración de anestesia general gaseosa. Sin embargo, el autor considera que las máquinas que se utilizan para esta tarea no cuentan con una estandarización clara de este sistema, lo que hace que a la industria de maquinaria hospitalaria diseñe diferentes tipos que pueden albergar fallos.

En la investigación llevada a cabo por el experto, se señala que los sistemas de protección para la inspiración de gases mezclados suelen fallar cuando se coloca en la máquina una segunda bombona, especialmente cuando se usa una liberación leve del gas. Hendrick observa que, incluso cuando el sistema de protección funciona de forma correcta, existen otros factores que le pueden hacer fracasar, como que el paciente comience a respirar con menos intensidad.

Según señala el experto, esta última observación debería ser tenida en cuenta por los diseñadores de estos sistemas de protección, ya que cuando el paciente respira con menos fuerza, los gases pueden mezclarse. El médico sugiere la incorporación de algún sistema informático, como una alarma o una respuesta autónoma del sistema de protección, que avise al médico cuando el paciente comienza a sufrir una hipoxia.