Los investigadores llevaron a cabo una revisión sistemática de los registros electrónicos Central, Medline y Cinahl hasta mayo de 2015. Se eligieron los estudios que comparaban el uso del dispositivo de monitorización profunda de la anestesia con aquellos que empleaban el sistema de monitorización estándar durante el proceso de sedación y analgesia.

Dentro de los parámetros de seguridad estudiados se encontraban la hipoxemia, la hipotensión y los efectos adversos. Los resultados en seguridad se midieron en base a la cantidad de sedación utilizada, la duración de la sedación, la recuperación de la sedación y la ratio de procedimientos incompletos.

Para el estudio se seleccionaron 16 ensayos que incluían a 2.138 pacientes. El metaanálisis de 8 ensayos (766 pacientes) no encontró diferencias en hipoxemia. Tampoco se encontraron diferencias significativas en relación a la hipotensión ni al tiempo de recuperación entre la monitorización profunda de la anestesia y la estándar.

Los autores del estudio concluyen que la monitorización profunda de la anestesia tuvo impacto en la valoración de la sedación durante los procedimientos con propofol. Por este motivo, señalan, resulta razonable que los anestesistas utilicen la monitorización profunda de la anestesia en grupos de pacientes seleccionados si se decide que limitar la cantidad de sedación puede ser beneficiosa para el paciente individual.

Sin embargo, los investigadores destacan que no es necesario invertir en equipos adicionales o en la formación del personal que no está familiarizado con este tipo de dispositivos porque no hay suficiente evidencia de los beneficios que puede reportar sobre la seguridad del paciente y la eficacia de la sedación.