Según informa la agencia EFE, los profesionales aprovecharon la ocasión para destacar el desafío asistencial y de gestión que supone el abordaje de este tipo de dolor en los hospitales. En este sentido, el director médico del Hospital Universitario La Paz, José María Muñoz, señaló que “muchos pacientes lo sufren innecesariamente” a pesar de que los sanitarios disponen de “conocimientos, tecnología y recursos adecuados”.

“Hay centros que disponen de unidades de tratamiento del dolor multidisciplinares en que se atienden todos los tipos de dolor, agudo y crónico, mientras que en otros apenas disponen de alguna consulta en que se atienden los casos más complejos”, lamentó el especialista, para quien la situación actual se caracteriza por la “desigualdad” incluso dentro de la misma comunidad autónoma.

A esto se suma, de acuerdo con Muñoz, la barrera del desconocimiento sobre las medidas disponibles. Así, la utilización controlada de opiáceos, las bombas de analgesia o los catéteres epidurales “a menudo se retiran cuando el paciente sale de la Unidad de Reanimación”, aunque su mantenimiento “permitiría un mejor control durante un periodo de tiempo prolongado”.

Por su parte, María Dolores Gómez, enfermera de Anestesia en el Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca, destacó la importancia del trabajo multidisciplinar. “Todos tienen su papel”, recalcó la sanitaria, en cuya opinión los profesionales de Enfermería cuentan con poca formación para abordar de manera correcta el dolor agudo posoperatorio.

Asimismo, afirmó que el sistema no involucra al paciente en el tratamiento. “Ellos deben aprender a identificarlo y a expresarlo para que los sanitarios puedan poner solución al problema”, dijo la enfermera, quien insistió en que “en dolor, 2 más 2 nunca son 4”.